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El mejor historiador romano en temas de lo que llamaron Hispania es Plinio, quien ya cita la existencia del pueblo cántabro como establecido en las fuentes del río Ebro.
De hecho el pueblo cántabro fue el más arduo opositor a la ocupación romana dentro del territorio de Hispania. La red de castros (Bernorio, Cildá y Peña Amaya) constituían una barrera defensiva contra la invasión romana.
El pueblo cántabro estuvo en constante lucha contra Roma tanto así que fue necesaria la intervención directa de Agripa ( año 19 a. C.) para que Roma pudiera considerar dominado al pueblo cántabro y su territorio pasa a ser adscrito a la provincia Citerior Tarraconenses
Hay documentación que prueba la romanización del sector durante el Bajo Imperio. Así lo demuestran las excavaciones de la villa de Santa María de Hito (siglos III al V d. C.). |
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