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Las duras condiciones climatológicas de la época glacial en esta zona hacen
suponer que no hayan existido asentamientos humanos lo que, por otra parte, se
apoya por la inexistencia de evidencias arqueológicas.
Sin embargo en el Neolítico y en la Edad de Bronce tenemos constancia de la
existencia de poblamientos, probablemente pastoriles. El Megalítico nos ha
dejado testimonios de restos de dólmenes en sargentes de la Lora y en Canto
Hito. En Fresno, en Valdeolea y, ya en Palencia, en Quintanas de Hormiguera se
han descubierto menhires. San Martín de Lines cuenta con el monumento llamado
“Lancha Hincada”.
De la Edad de Bronce se han descubierto en Salcedo restos arqueológicos,
concretamente hachas planas con asa y nervadura triple. La Edad de Hierro es la
época en que se datan grabados esquemáticos y pinturas en Copular (Ruanales) y
en Peña Horacada (San Martín de Valdelomar). Ruanales en el paraje conocido como
Pago del Picu registra grabados sobre roca arenisca de la figura llamada “el
pez” y de otra figura faliforme.
De estos prehistóricos asentamientos humanos procede el pueblo cántabro
constituido con entidad identificable y Valderredible fue el núcleo capital de
la zona.
El mejor historiador romano en temas de lo que llamaron Hispania es Plinio,
quien ya cita la existencia del pueblo cántabro como establecido en las fuentes
del río Ebro.
De hecho el pueblo cántabro fue el más arduo opositor a la ocupación romana
dentro del territorio de Hispania. La red de castros (Bernorio, Cildá y Peña
Amaya) constituían una barrera defensiva contra la invasión romana.
El pueblo cántabro estuvo en constante lucha contra Roma tanto así que fue
necesaria la intervención directa de Agripa ( año 19 a. C.) para que Roma
pudiera considerar dominado al pueblo cántabro y su territorio pasa a ser
adscrito a la provincia Citerior Tarraconenses
Hay documentación que prueba la romanización del sector durante el Bajo Imperio.
Así lo demuestran las excavaciones de la villa de Santa María de Hito (siglos
III al V d. C.).
La invasión bárbara comienza en el 409 (d.C.) y siguió la resistencia del pueblo
cántabro a estos nuevos invasores.
Cuando la península es ya visigoda, en el siglo VI, Leovigildo se vio precisado
a someter al rebelde pueblo cántabro que se sublevaba y esta es la última
ocasión en que étnicamente la historia reconoce a este pueblo.
Al surgir la invasión árabe en el sur de la península hubo un movimiento
migratorio de pobladores ibéricos que se desplazaron hacia el norte huyendo de
los nuevos invasores
Los monarcas cristianos en los siglos VIII y IX practicaron una política
repobladora que en el siglo X dio lugar a una densa población en este
territorio. Los diversos núcleos eremíticos tumbas de lajas y cerámicas
aparecidas dan soporte a la afirmación anterior.
Los siglos IX y X son el momento de la aparición del arte pre-románico que queda
manifestado en las iglesias rupestres de la zona de Valserredible. Estas
iglesias son muy elementales dado que son meras excavaciones en la roca al
estilo de la arquitectura asturiana con detalles artísticos hispanomusulmanes.
Sus principales manifestaciones son las iglesias de Arroyuelos y de Santa María
de Valverde.
En la iglesia de Santa maría de Hito aparecen un broche mozárabe en hueso y
también anillos y cruces.
Otro testimonio arqueológico de esta época son las estelas de Salcedo, Ruijas,
Quintanilla de Rucando, Villamoñico, Bárcena de Ebro Loma Somera, Lapeuente del
Valle, santa María de Hito y Bustillo del Monte.
Valderredible debe su nombre a la denominación latina “val de ripa Hibre” y
aparece como tal en el cartulario de San Salvador de Oña del año 967 y se cita
también en el Cartulario de Santillana, en el de Santa María de Aguilar y en el
de Santa María de Liébana.
En el s. XIV el Libro de las Merindades incluye el Valle de Valderredible en la
Merindad de Aguilar de Campoo.
El asentamiento humano en Valderredible, aunque pudiera tener un origen
conventual aparentemente, fue siempre un establecimiento civil con una carácter
de capital de la comarca.
A comienzos de la Edad Moderna ya tenía una organización y constituía un núcleo
representativo de la zona con representación en las Juntas Generales de la
Merindad de Campoo de Reinosa.
En 1.635 Felipe IV separa a Valderredible de la jurisdicción de Reinosa y le
otorga el privilegio de nombrar anualmente dos alcaldes ordinarios de entre la
población vecinal.
En 1.637 le concede un nuevo privilegio. Esta vez se trató de dotarle de
Escribano Real de Número.
En 1.639 se le dotó de Fiscal.
En el siglo XIX se pretendió crear dos municipios separados ( de Arriba y de
Abajo) pero la idea no prosperó. Fernando VII en 1.825 creó el actual
ayuntamiento , siendo Polientes capital del término, según Carta que figura en
el Ayuntamiento de Valderredible.
En la actualidad Valderredible ocupa una superficie de 298,2 Km2 siendo el
municipio más extenso de la Comunidad Autónoma de Cantabria. Cuenta con 52
nucleos que entre todos suman unos escasos 1.000 vecinos dando como resultado
una escasa densidad de población (3´8 hab/km) lo que ha permitido que el valle
se conserve en perfecto estado con una naturaleza escasamente alterada y un
patrimonio en excelente estado de conservación.
La cultura en Valderredible es un bien en alza ya que cuenta con la mayor
concentración de arte románico del Norte de España, vestigios arqueológicos,
arquitectura religiosa tanto ermitas rupestres como iglesias románicas (Santa
Maria de Valverde, Santa Martín de Elines, etc) y arquitectura civil como la
torre de Guerrero declarada en 1992 Bien de interés cultural.
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